COMO SUPERAR LOS FACTORES QUE AFECTAN LA SONORIDAD E INFLUYEN EN LOS REQUERIMIENTOS DEL SISTEMA DE AMPLIFICACIÓN.

MANEJO DEL SONIDO EN LAS IGLESIAS

Con frecuencia nos sucede al asistir a una ceremonia religiosa en un templo antiguo, que no logramos percibir con claridad las palabras del sacerdote, situación que se vuelve más desesperante en las iglesias de gran tamaño. Este mismo efecto atribuido al exceso de acústica o reverberación del recinto, afecta gravemente la música dentro de estos templos.

Para entender este fenómeno es importante, diferenciar entre el eco y la reverberación, aunque con frecuencia se usen indistintamente los términos: poco (o mucho) eco y poca (o mucha) reverberación, para expresar lo mismo.

Cuando nos encontramos en una iglesia, por ejemplo, el sonido que escuchamos proviene de varias fuentes. Una es la fuente emisora (el sacerdote o los músicos) y las otras son las fuentes reflectoras (ordinariamente las paredes). El sonido que percibimos de una fuente reflectora se llama eco cuando en condiciones moderadas le da mayor presencia y continuidad al sonido haciéndolo más agradable. Cuando de manera persistente se superponen las ondas sonoras reflejadas sobre las nuevas emisiones de sonido, el fenómeno se torna desagradable haciéndose poco inteligible; es lo que se conoce como reverberación.

FACTORES QUE AFECTAN LA SONORIDAD E INFLUYEN EN LOS REQUERIMIENTOS DEL SISTEMA DE AMPLIFICACIÓN.

Tamaño del recinto 

No es necesario dar mayores explicaciones, ante la evidencia cotidiana de que “a mayor distancia entre el oyente y la fuente emisora de sonido, menor será la respuesta sonora que se puede percibir. Lo anterior implicaría que para hacer llegar el sonido de manera razonablemente audible desde la fuente emisora hasta el punto más lejano del recinto, habría que hacer uso de un elevado nivel de decibelios, a costa del fastidio de quienes estén ubicados más cerca de la fuente. La única solución salomónica a este inconveniente es acotar la distancia entre la fuente y los receptores como lo indicaré más adelante.

Número de asistentes

En relación con el excesivo eco o reverberación propio de las grandes iglesias, la ocupación del espacio (número de personas y/o objetos presentes) es un factor que ayuda ligeramente a contrarrestarlo ya que los cuerpos de las personas y ciertos objetos absorben las ondas sonoras que de otra forma rebotarían contra los muros proyectando o repitiendo el sonido a veces hasta segundos después de haberse emitido, sobreponiéndose sobre los nuevos sonidos y enrareciendo el resultado sonoro. Es el mismo efecto que se da cuando hablamos dentro una habitación grande y vacía comparándolo con el efecto en la misma habitación ya llena de muebles y decoración.

Intensidad Sonora de los Instrumentos

Los instrumentos de cuerdas como la guitarra, los violines, viola y violonchelo, y los instrumentos de madera tales como la flauta traversa, el oboe, clarinete, etc., son de sonoridad tenue y en grandes auditorios requieren ser amplificados para que se puedan escuchar. De la misma manera los instrumentos electrónicos como el piano (teclado electrónico) que se utiliza dentro de algunos conjuntos musicales no tienen sonoridad propia, por lo que requieren de un sistema de amplificación para reproducir el sonido. Caso contrario es el de los instrumentos de bronce, concretamente los cornos, trompetas, trombones, etc., los cuales son de sonoridad fuerte y rara vez en estos recintos requieren de una amplificación directa.

Ruido Ambiental

El ruido está definido como la presencia de una sensación auditiva generalmente desagradable por lo que la presencia de este en un auditorio es un factor determinante en la calidad del sonido. Hay que diferenciar entre el ruido evidente (consciente) y el ruido oculto (inconsciente). El ruido evidente es aquel que sobre pasa ciertos nivele de decibeles y son fácilmente perceptibles. El ruido oculto es aquel que es perceptible, pero por ser cotidiano o por escucharse permanente mente en un determinado recinto, logra acostumbrar nuestro oído hasta hacerse imperceptible por el momento. En el caso concreto de las iglesias grandes cuya característica sonora negativa es el excesivo eco, el ruido de las unidades de aire acondicionado (en pequeña escala) y el de los ventiladores se convierten en el principal obstáculo a superar y para el cual, si no es posible eliminar la fuente sonora productora de ruido, el único método es sobre poner el sonido deseado (mediante sistema de amplificación) ligeramente por encima de del ruido audible. El propósito de que el sonido sobre pase ligeramente el nivel del ruido y no se imponga con demasiada diferencia (mucha potencia) sobre este último, es que un nivel muy alto de sonido dentro de una iglesia de gran tamaño, por perfecto que este sea, ocasiona un eco indeseable que interfiere sobre el sonido resultante.

De lo anterior, podemos concluir que: entre más cercana esté la fuente de sonido del oyente, hay menor posibilidad de que el eco o el ruido externo interfiera en el sonido resultante al oído. Esta es la razón por la que en las iglesias modernas de gran tamaño se colocan pequeños parlantes distribuidos por sectores de manera que cubran ciertos grupos oyentes.

Es un error colocar altos niveles de volumen para producir el sonido focalizado en un solo sitio (por lo general en un extremo de la iglesia para que este pueda ser escuchado en el extremo opuesto.

La propuesta para un mejor resultado acústico dentro de las iglesias y en especial las antiguas y de mayor tamaño es: menos nivel de volumen y más bocinas distribuidos en el recinto.

 

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